Jul 25, 2026 | 03:24

Digital

Pero qué manera de empezar el día

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Por: Daniel Zubieta Olivera – Periodista y Escritor

Fui testigo, junto a otros clientes de una entidad bancaria en la ciudad de La Paz, de la ira ininterrumpida por 15 minutos o quizá más, de una mujer -que de repente por la causa, bien pudo ser un varón, aunque tengo mis dudas si siendo así, lo manifestara de igual modo, tan efusivamente-, sin importarle nada, como si estuviera en su casa y ante la pasividad de todos. El motivo, un “simple” pedido de que pueda firmar lo más parecido a la rúbrica en su carnet de identidad.

Una serie de golpes a un escritorio del Banco, “carajazos y mierdazos”, y repetidamente la expresión, «no puedo y no voy a poder», fue parte de la manifestación de su desesperación hasta el descontrol, al no conseguir su cometido, tras intentarlo una y otra vez, y “pintarrajear” una hoja completa…y finalmente, dejar bruscamente un lapicero institucional sobre aquel mesón que circunstancialmente usó, darse por vencida y marcharse frustrada de la institución.

Ante tal escena, algunos clientes de aquel Banco optaron por regalarle su indiferencia; otros se reían sutilmente y algunos, y ahí me incluyo, se mostraban incómodos por la exteriorización de la rabieta de aquella persona.

Enojo, rabia, coraje, furia…, ¡ira!, son sentimientos que de vez en cuando nos invaden a los seres humanos, debido a nuestras actividades rutinarias que tenemos y en diferentes ámbitos, producto de un mal resultado de nuestro equipo de fútbol, una llamada de atención desde Dirección del colegio de nuestros hijos, una cancelación a última hora de una cita con la pareja…o, quizá simplemente, la exigencia del personal de una entidad bancaria, de realizar cierto procedimiento al pie de la letra, para recién dar visto bueno a una transacción o trámite urgente.

Según indica la Psicología, la ira se refiere a un estado emocional caracterizado por sentimientos de enfado de intensidad variable y puede ser causado por sucesos externos o internos. Aunque vivamos la ira como algo negativo, no deja de ser una emoción, y como toda emoción, es necesaria y adaptativa.

El acontecimiento que comparto, me hizo recordar a la película Angry Birds 1, dirigida por Clay Kaytis y Fergal Reilly, cuyo protagonista es Red, un cardenal rojo con problemas de ira, que, si bien en principio le complicó más de la cuenta su convivencia con otras aves de la Isla Pájaro, a la postre, fue beneficiosa para comandar la recuperación épica de los huevos que se robaron con una serie de artimañas, sus enemigos porcinos, a la cabeza del rey Leonard, a Isla Cerdito.

Con todo ello y de vuelta a lo ocurrido con aquella mujer, considero que por una parte las entidades bancarias u otras de carácter público o privado, deben ofrecer alternativas de solución ante ciertos inconvenientes, como la exigencia tal cual de una firma u otras trámites que agudizan la burocracia institucional; por otra, creo firmemente, que las personas, en este caso clientes, deben guardar la compostura y mostrar ante todo su educación, más aún en escenarios públicos, donde uno está a la vista de la, por lo general, prejuiciosa y enjuiciadora otredad.

En suma, un mal día puede tenerlo cualquiera; pero empezar así la jornada por no anticipar o prever situaciones que dependen de uno mismo, termina disgustando no sólo a esa persona, también a sus semejantes. Finalmente, uno puede pedir ayuda ante un circunstancial problema, aunque también este apoyo se lo puede proporcionar voluntariamente los funcionarios de cualquier institución.

Por tanto, pienso que todos podemos y debemos ser más empáticos también, porque empezar el día, la semana y un nuevo mes, ¡así!, no le hace bien a nadie.


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