Jul 24, 2026 | 21:40

Digital

Gobierno de Paz demora en la reactivación económica y resolución de problemas de la gente

Columna de opinión de M.Sc. Willy Marcos Chipana
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Por: M.Sc. Willy Marcos Chipana Mamani

Periodista y Docente universitario

El viernes por la noche aborde un minibús que realizaba el recorrido desde la Plaza Pérez Velasco hasta la Ceja de El Alto, al interior del carro escuche la conversación de una pareja, que mencionaba que no había venta a causa de las lluvias y que al día siguiente deberán ir a comprar mercadería a las 05.00 de la mañana. La conversación me hizo imaginar la situación de muchas familias que deben salir de sus casas en la madrugada y volver en la noche porque deben garantizar el pan para sus familias.

¿Cuál es la causa para esta situación? La falta de una reactivación económica que pasa por la dinamización del aparato productivo, el cual genera un círculo virtuoso de oferta y demanda de bienes y servicios, así como de empleos directos e indirectos. En los más de 100 días de gobierno del presidente Rodrigo Paz, no se promulgaron normas o aplicaron políticas destinadas a resolver este tema. 

El efecto inmediato por el problema indicado es el deterioro de las condiciones socioeconómicas de las familias que no cuentan con ingresos seguros, el aumento del comercio informal en las calles y el desempleo que se disfraza de subempleo precario que no goza de ningún beneficio laboral. Pues, de cada 10 trabajadores sólo dos cuentan con un salario mínimo nacional de Bs 3.300 y están enmarcados en la Ley General del Trabajo. 

Hasta el momento, la única medida resaltante que la gestión de Paz fue la eliminación de la subvención a los carburantes, que permitió controlar el aumento del déficit fiscal y la inflación. Empero, el costo fue alto porque los bienes y servicios sufrieron incrementos que muchas familias de escasos recursos deben cargar sobre sus hombros.

Las autoridades del área económica señalaron que la inflación entre enero y febrero alcanzó el 0,68% y hay una mejora en la calificación de riesgo país por parte de las calificadoras internacionales. Empero, las reservas internacionales netas (RIN) al 20 de marzo de este año alcanzaron los $us 3.484 millones, de los cuales solo existen $us 52 millones en divisas, que refleja un problema de liquidez y la falta de medidas estructurales en las finanzas públicas.

Lo último, se debe a que el Estado realizó el pago de cupones de deuda externa (bonos soberanos), pues dos días antes del 20 de marzo, la liquidez de las RIN alcanzaba a $us 355 millones, es decir, que hubo un descenso de al menos $us 303 millones. Esta situación refleja que el déficit fiscal aún tiene un peso en las finanzas, hay un mercado cambiario del dólar no estable y que el gobierno podría estar en busca de monetizar una parte o el 96% de las reservas de oro ($us 3.484 millones) para afrontar la demanda de dólares, las importaciones y otras necesidades.    

Por este motivo, en la perspectiva macroeconómica podrá existir una mejora en las calificaciones internacionales a cambio de la reducción de la liquidez de las RIN, una reducción en la inflación, un leve descenso del déficit o los halagos de organismos internacionales por la eliminación de la subvención a los carburantes, pero desde la óptica del ciudadano de pie hasta el momento no hay una mejora en la generación de empleos, mayores ingresos, acceso a la salud o servicios básicos como caminos, agua potable o energía eléctrica.       

En los últimos 90 días, las únicas noticias que se escucharon fueron el caso de las 32 maletas, el intento de la aplicación del Decreto 5503, el cual fue rechazado por varios sectores de la sociedad por ser anticonstitucional, el caso de los billetes de la serie B, que paralizó el comercio interno por varios días por las contradicciones y decisiones asumidas por el gobierno y el Banco Central de Bolivia (BCB) y la “supuesta” sustracción de bienes del narcotraficante paraguayo Sebastián Marset. La repetición constante de la “Patria, la Patria o Bolivia, Bolivia y Bolivia” no solucionarán las demandas de varios sectores de la sociedad que esperan ser atendidos, por ejemplo, los choferes sindicalizados, maestros, trabajadores en salud, jubilados o gremiales.

El paro de 48 horas del transporte sindicalizado y libre desnudó la falta de capacidad profesional de las autoridades del sector de hidrocarburos por no garantizar la venta de gasolina y diésel en buen estado, pues las denuncias de fallas en el motor a causa del combustible defectuoso afloran a borbotones. Esta situación genera incertidumbre y pérdidas económicas no solo para los propietarios de los carros, sino también para Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), quien debe resarcir el costo erogado por los propietarios de los vehículos para la reparación de los motores.   

El gobierno de Paz, anunció en febrero que después de las elecciones subnacionales presentaría ante el Legislativo un conjunto de proyectos de leyes económicas para que sean tratadas y aprobadas, los cuales aún se desconocen sus contenidos. Esta situación muestra un panorama desolador porque la reactivación productiva se demora.  

Es por estos motivos, es urgente que el Órgano Ejecutivo acelere la aplicación de medidas tendientes a la reactivación productiva con valor agregado de forma estructural, lo cual generará riqueza y mejorará las condiciones de vida del conjunto de la sociedad. El no hacerlo con prontitud podría derivar en mediano y largo plazo en conflictos sociales o políticos irreversibles.

Empero, es importante que la gestión de Paz promueva la modificación de la Constitución Política del Estado (CPE) en sus artículos 311; Parágrafos I y II, 316, 326; Parágrafo I y 328; Parágrafo I de la parte económica, que establecen las líneas maestras del modelo económico que constitucionalizó la gestión del Movimiento Al Socialismo (MAS). Para atraer inversionistas externos o internos o impulsar el comercio exterior se debe resolver este aspecto, que aún no fue identificado por el gobierno. 

Entretanto, es menester simplificar y reducir los tiempos en los trámites administrativos en favor de las micro, pequeñas, medianas y grandes empresas, a través de la digitalización. También, se debe profundizar los alicientes en favor de toda la cadena del sector del turismo, lo cual no sólo permitirá generar los dólares necesarios que requiere la economía, sino empleos directos e indirectos.

Asimismo, la búsqueda y apertura de nuevos mercados para los productos renovables, por ejemplo, la renovación de acuerdos comerciales con los Estados Unidos (EE.UU) para los textiles bolivianos, lo cual se perdió por decisión política de la gestión de Evo Morales. A su vez, se debe generar las condiciones de logística para facilitar el comercio internacional como la Hidrovía Paraguay- Paraná, carreteras expeditas y líneas férreas articuladas.

A su vez, la institucionalización de las entidades del Estado, cuyas autoridades fungen como interinas, por ejemplo, el BCB, YPFB, Impuestos Nacionales y las autoridades ejecutivas de regulación sectorial. Medidas que deben estar munidas de la reducción del 50% en los salarios en el Ejecutivo y el Legislativo con la finalidad de recuperar la legitimidad social, la idea que la crisis la asumen todos sin discriminación y contar con más recursos para bajar el déficit fiscal.


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