Jul 24, 2026 | 23:40

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Alas desplegadas y hachas de combate: se gradúan 120 satinadores forjados en la selva

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GOBCOM, viernes 3 de julio de 2026.- El Chaco boliviano es un laberinto de contrastes: transita de la selva alta a los montes bajos, y de las serranías elevadas a ríos salvajes. En el corazón de esta geografía hostil, la Escuela de Cóndores de Bolivia templó el carácter de 120 oficiales y sargentos, quienes salieron de sus entrañas convertidos en satinadores, con el hacha de combate cruzada, coronada por un cóndor con las alas desplegadas.

En medio de un surazo y la humedad de la selva alta que se mezcla con el aire denso que baja de las serranías, se llevó a cabo la graduación donde estuvo presente el capitán general de las Fuerzas Armadas (FF.AA.) y presidente del Estado, Rodrigo Paz Pereira.

“Ustedes son benditos, han recibido la mejor formación que pueden dar desde nuestras Fuerzas Armadas. No se olviden de eso, porque también son el corazón de lo que debe significar la unidad de la Patria”, dijo el presidente, ante la mirada atenta de los militares.

Fantasmas de la selva

El sol apenas despunta en el horizonte, pero para ellos el día comenzó hace horas. No visten uniformes comunes; llevan el rostro cubierto de camuflaje y la mirada fija en el espeso follaje. Están a punto de iniciar la transformación que los convertirá en fantasmas de la selva.

Así se vive el Curso de Cóndor Satinador, el programa militar más célebre y exigente en Bolivia, diseñado para moldear soldados de élite capaces de operar en absoluto secreto dentro de las zonas más aisladas e inhóspitas del territorio.

El comandante de la Cóndores de Bolivia (ESCONBOL), teniente coronel Linero Mejía Loaiza, precisó que el duro entrenamiento fue de 13 semanas, de las cuales tuvieron que vencer un periodo inicial de pista con seis semanas de exigencia física, llevado a cabo en el agua.

Posteriormente, tuvieron un período de especialidades, donde cada uno se especializó en apoyo técnico a la patrulla en operaciones especiales, adquiriendo pericia en habilidades como escalamiento de roca, experto tirador, paramédico de combate, buceo táctico y combate avanzado.

La fase de operaciones de satinaje finaliza con cuatro semanas de instrucción y abarcó técnicas y procedimientos adecuados para la conducción de una patrulla de operaciones especiales, así como la planificación y ejecución de diferentes operaciones.

“Hoy, desde el nido rocoso del Chaco, cuna de satinadores, levantan vuelo y están seguros que nuestras unidades militares recibirán hombres altamente capacitados para conducir operaciones especiales en situaciones extremas”, dijo Mejía Loaiza.

Historia

“El origen de la Escuela de Cóndores Bolivianos se remonta a 1970. En ese año, el presidente Hugo Banzer Suárez firmó el decreto supremo que donó los bienes de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos en Sanandita a las FF.AA.

Asimismo, en 1979, el entonces comandante general del Ejército, general de división Ramón Acero Santeneja, dispuso la creación del Centro de Entrenamiento y Formación de Oficiales de Clases Comando (CEFOC). Para ello, nombró una comisión encargada de planificar la instrucción y determinar la ubicación exacta donde se establecería dicho instituto.

Para este propósito, se evaluaron tres localidades: Tocono (Alto Beni), Chimoré (Chapare) y Sanandita (Chaco), seleccionada ésta última debido a que ofrecía las características y la infraestructura básica indispensables para el inicio de las actividades.

Esta zona contaba con áreas apropiadas para el entrenamiento, pues ofrecía selva alta, valles, cordilleras con serranías elevadas y montes bajos, características peculiares que presenta el Chaco boliviano. Además, disponía del río Pilcomayo y otros cursos de agua que permitían este tipo de entrenamiento.


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