Oct 01, 2026 | 11:21

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Exigente Copa Libertadores para los bolivianos

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Gonzalo Gorritti es periodista deportivo.

Luego de conocer los rivales para la fase de grupos en la Copa Libertadores 2024, los aficionados bolivianos han comenzado a preguntarse: ¿qué pasará con los nuestros? Y es que la incertidumbre se genera a partir del rendimiento de los equipos nacionales en el torneo de la División Profesional. Tanto Bolívar como The Strongest aún muestran muchos altibajos e intermitencia en su rendimiento.

Los celestes apostaron este año a no renovar plantilla y en un gran porcentaje lograr una mejor performance futbolística con el mismo elemento humano de 2023. Con Flavio Robatto al mando de la Dirección Técnica, y con algunos “retoques”, el equipo parece funcionar de manera óptima en el ataque. Sin embargo, la defensa sigue siendo el “talón de Aquíles”; así como puede marcar 4 goles, también le pueden hacer 4 tantos y en pocos minutos. Ataque firme, contundente y agresivo; defensa lenta y endeble, cuando le llegan de contra golpe.

Sigo pensando que Bolívar, puede llegar a tener un juego más prolijo, efectivo y con un desempeño notoriamente más productivo, en la medida que solucione sus problemas en defensa. Para ello, su presidente y dirigentes, apuran la contratación de un marcador central y un delantero, para corregir rápidamente lo que a la vuelta de la esquina les espera y es iniciar su participación en el torneo internacional.

Sin temor a equivocarme, debo ser claro en insistir que esos refuerzos de último momento, deben ser lo suficientemente capaces de engranar en pocos días a la exigencia de jugar los partidos y cumpliendo con el nivel que requiere la Copa. Bolívar no se puede dar el lujo de esperar el tan lamentable verso de decir “los nuevos necesitan un período de adaptación de al menos 3 meses”. Imposible, en ese tiempo se acaba el certamen y pueden verse fuera.

Los buenos jugadores, mucho más si son internacionales, deben cumplir con su deber desde el primer partido, convenciendo a todos de su jerarquía y capacidad; caso contrario será un nuevo error, que luego se paga con la eliminación. Cuando de trata de Copa Libertadores, los desaciertos se pagan con la continuidad. Ahí, no servirá de nada el esfuerzo. A pensar muy bien, a quiénes se trae para reforzar al plantel.

En la reflexión y de acuerdo a lo que vemos de Bolívar, los jugadores deben ser más solidarios en la cancha. Al momento de defender, el equipo atrás no puede quedarse tan descompensado, hay que ayudar en la marcación.

Al momento de atacar, no pueden llegar solo 2 o 3 jugadores a encarar una defensa poblada. Las jugadas deben darse de manera más coordinada para llegar por las bandas, por el medio. Triangulando, haciendo paredes, rematando de larga y media distancia. Obligando al portero del arco rival, que otorgue un rebote y que el mismo sea aprovechado por los delanteros para que culminen las acciones anotando goles.

En la Copa Libertadores, no se pueden desperdiciar oportunidades para anotar los tantos. La exigencia obliga a ser claros, precisos. Ahí está la jerarquía del equipo; fútbol elemental. Aprovechar responsablemente la estrategia a balón detenido. Los tiros libres tienen que dejar de ser un regalo de pelota al rival. Los tiros de esquina deben ser un arma peligrosa, con posibilidades manifiestas de hacer goles. No se debe mandar el centro “como sea” y otorgarle la salida al rival, que puede llegar a ser lapidaria. Se debe trabajar día a día en ello; los jugadores deben incrementar de manera personal su labor en los entrenamientos para mejorar su producción al momento de los partidos. Trabajo a conciencia.

Bolívar debe necesariamente ser más eficaz y contundente al momento de la definición. Exigimos de La Academia más intensidad en su juego. Debe mostrar velocidad, profundidad y poder de culminación efectiva.

Entre tanto, The Strongest parece estar más aletargado, su rendimiento en los partidos jugados hasta el momento en el torneo local, no satisfacen a nadie. El Tigre paga tributo al cambio de plantilla y sus 14 nuevas contrataciones. A eso hay que añadir que por alguna razón jugadores que lucharon para obtener el título 2023, hoy han bajado su rendimiento.

El hincha atigrado también se pregunta. ¿Cómo nos irá en la Copa? Y la respuesta también llega con una gran carga de incertidumbre. Y es que mucho tiene que ver el nivel del campeonato que se juega en Bolivia. Tan lento, interrumpido por reclamos a los árbitros; lo penoso es ver que no mejora. Falta de ritmo competitivo, fuerza física, habilidad de los jugadores para marcar la diferencia en lo personal y colectivo.

Estamos a poco más de 2 semanas para arrancar esta fase de grupos de la Copa Libertadores 2024. El torneo más exigente y de mucho nivel, margen de error cero. Rivales grandes y de mucho roce internacional. Recordarlos, sería redundar en el pedido de exigencia y responsabilidad antes de encarar la incursión deportiva.

Crucemos los dedos para que Bolívar y The Strongest demuestren en la cancha que están acordes al nivel que se requiere para estos juegos.

Éxitos a La Academia y al Tigre en una nueva incursión internacional.

Vía: Datápolis 


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