Nov 05, 2026 | 13:53

Digital

Chuquisaca, entre el vacío de poder, la politiquería y la urgencia de un nuevo rumbo 

Columna de opinión de César Augusto Tito Rosquellas
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Por César Augusto Tito Rosquellas

Chuquisaca no solo cierra una gestión, cierra un ciclo de frustración. Las arcas vacías del Gobierno Autónomo Departamental no son una casualidad ni el resultado inevitable de factores externos, son la consecuencia directa de una administración deficiente, sin planificación ni visión, encabezada por Damián Condori, cuya gestión concluye dejando más preguntas que respuestas.

Un gobierno departamental sin recursos no es solo un problema contable, es un Estado ausente, obras paralizadas, proyectos inconclusos y una ciudadanía que vuelve a sentir que el desarrollo es una promesa siempre postergada.

Pero si el balance de salida es preocupante, lo que ocurre en el escenario electoral es, francamente, alarmante, porque a tan solo 12 días de la segunda vuelta para elegir Gobernador, Chuquisaca no presencia un debate de ideas, ni una confrontación de propuestas, ni una discusión sobre su futuro económico. Lo que observa es una disputa estéril, reducida a acusaciones, descalificaciones y una competencia absurda por definir quién es más o menos cercano a un pasado político que la ciudadanía ya decidió dejar atrás.

En lugar de hablarle a la gente, los candidatos se hablan entre ellos, en lugar de proponer, acusan, en lugar de construir futuro, reciclan conflicto.

El caso de Luis Ayllón es particularmente ilustrativo de esta degradación del debate. En plena coyuntura electoral, opta por judicializar la política, promoviendo procesos penales contra el actual gobernador e incluso involucrando aspectos de su vida personal. Más allá de cualquier consideración legal, lo cierto es que este tipo de acciones revela una preocupante confusión de prioridades.

Chuquisaca no necesita fiscales improvisados en campaña, necesita líderes con propuestas, porque el problema de fondo no está en los tribunales, está en la estructura económica del departamento, en la falta de transparencia de sus instituciones y de quienes las gobiernan.

Chuquisaca sigue atrapada en una dependencia casi absoluta del nivel central. La autonomía, en los hechos, sigue siendo limitada, condicionada y, en muchos casos, meramente declarativa, mientras ese problema estructural no sea abordado, cualquier gobernador (sin importar su discurso), estará administrando escasez y pobreza.

Por eso, la gran ausencia de propuestas en esta campaña es evidente. ¿Dónde están las propuestas para generar recursos propios, dónde está la estrategia para dinamizar la economía departamental, dónde está el planteamiento serio de un nuevo pacto fiscal? Sin respuestas a estas preguntas, todo lo demás es ruido.

En este escenario, Sucre representa una oportunidad desperdiciada. Como capital del Estado, debería ser un motor de desarrollo institucional, un centro de inversión pública y un eje de dinamización económica. Pero esa condición ha sido históricamente subutilizada, reducida a un simbolismo que no se traduce en beneficios concretos para su población.

La capitalidad no puede seguir siendo un título honorífico, debe convertirse en una herramienta de desarrollo, esto implica exigir y gestionar mayores niveles de financiamiento, fortalecer su rol institucional y proyectarla como un verdadero centro político, jurídico y administrativo del país. Pero nada de esto será posible si la política sigue atrapada en la confrontación superficial.

Chuquisaca necesita un cambio de enfoque, necesita pasar de la denuncia a la propuesta, de la dependencia a la autonomía y de la improvisación a la planificación.

El tiempo se agota y la política, una vez más, parece no estar a la altura. La ciudadanía ya hizo su parte, rompió inercias, cuestionó estructuras y abrió la puerta al cambio. Ahora les toca a los candidatos demostrar si están preparados para algo más que pelear el poder, demostrar si son capaces de ejercerlo con responsabilidad y visión, porque lo que está en juego no es una elección, es el futuro de Chuquisaca.

César Augusto Tito Rosquellas es abogado constitucionalista


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